Thursday, June 11, 2009

Ayer, 10 de junio, tuvo lugar uno de esos eventos que se transmiten en vivo vie internet. El evento tuvo lugar y fue patrocinado por el New Democratic Network (NDN) que se describe si mismo como "a leading center-left think tank and advocacy organization" con base en Washington, DC. El evento fue conducido por el presidente del NDN Simon Rosenberg y tuvo como invitado a Joe Garcia, ex Director Ejecutivo del Fundacion Nacional Cubano Americana (FNCA). El evento titulado "Conversation on the Future of Cuba" presentó un panorama del estado actual de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos y del impacto de la numerosa comunidad cubanoamericana del Sur de la Florida en la política electoral norteamericana. Joe Garcia, a mediados de los años noventa, intentó ocupar un escaño en una de las entidades políticas locales con el apoyo de la entonces poderosa y ultraderechista FNCA y perdió. Años más tarde y después de la "reinvención" de la FNCA como una organización moderada y pragmática, Joe Garcia trató de hacerse de un asiento en la Cámara de Representantes, actualmente ocupado por Mario Diaz-Balart, y también perdió. Ni en la derecha ni en la izquierda le ha ido bien en este asunto de las elecciones. Pero no cabe duda, es una persona muy bien preparada y hasta donde se sabe, honesta. Tuve una pequeña participación que nunca fue contestada, aunque invitaron al "público" virtual a participar. Los invitados presentes intercambiaron preguntas con el expositor. El texto de mi comentario lo inserto a continuación.


 

I understand the legitimate interest that US academic institutions and government agencies could have on and about Cuba. But I do not understand the interest of certain institutions, agencies, interest groups in what is called "regime change". I think that there are neither ethical nor legal foundations to promote this type of policy around the world; to intervene openly or secretly to subvert social and political order around the world, and Cuba is part of the world. Cuban exile community has tried, with the fully support of the American government and its agencies, to defeat not Castro, but a particular socio-political order, that is, socialism. Cubans have the right to fight for what they consider a righteous and fair political model, but the American government has absolutely no right to interfere in Cuban intern affairs. Unfortunately, Cuban exile community has created such ties to the American government that, now, is impossible to separate them. That is why they are considered everywhere, but in Miami, as mercenaries. So, the future of Cuba belongs to the Cubans, and the only role of the American government in that process is to support stability and peace as conditions to protect the American people's legitimate interests.

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