Tuesday, December 15, 2015

Plecas a Andres. Glosa de Padura

Mentiría si escribo que leo los artículos de Andrés Reynaldo con desinterés y desidia, o que no espero esa novela que imagino pertinaz e impertinente a partes iguales. La buena escritura siempre provoca múltiples lecturas.
En su último artículo en el periódico local en español, “Una cultura, dos éticas”, Andrés R., entre otras cosas, mete de contrabando la idea  que los intelectuales del exilio son éticos y honestos y los de la isla, no, aunque se cuida de expresarlo claramente y escriba que “no creo que el exilio te haga éticamente superior”.
El articulista A. Reynaldo no puede sustraerse a la idea de la superioridad del exilio sobre Cuba, porque Cuba es la mentira, la irrealidad; lo verdadero, la realidad, sino está al menos pasa por Miami.
En la lógica del texto de A.R., Fidel Castro y su hermano Raúl son demiurgos. Fidel Castro ha dividido la cultura nacional, proclama Andrés Reynaldo. Por más de cincuenta años [este “largo… medio siglo negro (no lo reduzcamos a un pasajero quinquenio gris)], los cubanos, de la isla, claro, han vivido en la inopia y en la indignidad; y los intelectuales, meras marionetas de Fidel Castro, apologéticos escribidores: “A veces con pudor. A veces descaradamente.” Dice para salvar algunos.
Curioso cómo los enemigos, los opositores del gobierno cubano, tratan a Fidel Castro: de diabólica realeza. Pero realeza al fin y al cabo. El hombre tiene unos poderes casi sobrenaturales, lo controla todo, nada se le escapa… La leyenda se ha fabricado en Miami, quizás para disimular los fiascos, la incapacidad de forzar al gobierno hacia políticas más inclusivas y procedimientos civiles. Hay una lógica torcida en este pensamiento que anula a Cuba, ningunea a los cubanos (hasta que den el salto a la realidad, la verdad y la ética, es decir, al exilio) y atribuye poderes supra humanos a quien aborrecen hasta el cansancio…
En su cita de Primo Levi, Andrés Reynaldo se luce como el intelectual sagaz e intuitivo que puede ser. Hay una válida reflexión sobre la moral y cómo se verifica. Vale preguntarse por la “moral común” tal cual la entiende y la contextúa A.R. Pareciera que la “moral común” es el comportamiento ético, la capacidad de distinguir el bien del mal y que un apartamiento de esta conducta, por imposiciones de las políticas gubernamentales, implica la caída en comportamientos inmorales, deshonestos y el alejamiento de la realidad. Según la lógica del texto de Andrés R. la “moral común” está excluida de territorio cubano, no se practica en Cuba.
Estas lecturas simplistas y simplificadoras –los buenos de un lado, los malos del otro- al final  se encuentran en la misma mesa de las descalificaciones y son las responsables de la paralización en la búsqueda de una salida civilizada y una solución política inteligente al conflicto cubano… Siempre esperando que los gobiernos se arreglen, que los intereses de ambos se encuentren, para seguir el rumbo aburrido de los acontecimientos.
La brújula que marcó el  comportamiento de la comunidad cubana exiliada fue el derrocamiento del gobierno por cualquier vía, con cualquier arma, y revertir el proceso revolucionario.  El asunto no son las libertades, los derechos y todas esas bondades de la democracia, sino que esas bondades sólo se conciben dentro del capitalismo, dentro de un sistema de relaciones sociales y de producción que reproduzcan exactamente el modelo norteamericano sin importar que generen las mismas o más groseras injusticias.
El exilio es, a fin de cuentas, el lugar común de la moral, Andrés Reynaldo parece decir. No te hace superior, dice A.R., pero te obliga a vivir en la verdad. Los cubanos, los que viven en la isla, son incapaces de vivir de acuerdo a la “moral común” por decisión propia o por ajenas circunstancias.
Primo Levi es un autor obligado en estos temas de la moral y de vivir en situaciones extremas. También debemos atender a Spinoza: ni reír, ni llorar, nunca ofender, en todo comprender.


El escritor Padura declaró a la prensa local:
“El problema es que muchos de mis colegas de generación todavía hoy tienen otros trabajos en los cuales se desgastan. Dedican horas de su posibilidad de creación a realizar estos trabajos”, apuntó el más reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras.

¿Cuántos escritores viven de su escritura, de los derechos de autor? Un buen número de artistas y escritores tienen otros trabajos que son su fuente principal de ingresos. Normalmente son trabajos relacionados con la educación o los medios de comunicación social. En Cuba, en Europa, en los Estados Unidos, en Latinoamérica. Pero hay que decir algo “crítico”, algo que “no sea reflejado en la prensa oficialista”. Y Padura se ha hecho un experto en eso: es el crítico oficial.

¿Qué respondería Padura a esta afirmación de Andrés Reynaldo: “La literatura escrita en la isla es un cuerpo de libros que mienten y libros que omiten. A veces con pudor. A veces descaradamente. A lo mejor en nombre de la reconciliación –que A. Reynaldo aborrece- admite que los suyos son libros que omiten con pudor.